Imagino que te has hecho esta pregunta. ¿Qué o a quienes, he decidido tener a mi alrededor?

No solemos detenernos a observar, en silencio para ver, para reflexionar.

Realmente existe algo que se llama sexto sentido, intuición, esa vocecita interna, pero solo nos percataremos de ella cuando estamos en estado de tranquilidad o cuando pasamos por una situación que  nos hace reaccionar.

Es algo como mágico. Empieza por esas señales directas a ti. A través de sueños, de reflexiones de otras personas. Las respuestas de todo lo que preguntamos, nos la brinda la vida cada día, pero estamos tan ocupados, tan entretenidos en ver noticias,  no solo para informarnos, sino para preocuparnos, en recordar momentos bonitos y los desagradables, en pensar que voy a hacer, como voy a solucionar… ruido, ruido y más ruido.

Se nos va el pequeño detalle de vivir el momento, cuando logramos aterrizar, es cuando nos damos cuenta, o por lo menos nos hacemos la pregunta ¿Qué he  decidido tener a mi alrededor? ¿Me aporta? ¿Realmente me siento satisfecha, satisfecho de lo  que hay? ¿Estoy en punto neutro?  ¿O estoy dando pasitos para avanzar en mi vida?


A veces, solemos escoger situaciones y personas, que hacen que tengamos el tiempo ocupado, mejor dicho, permitimos que estén, permitimos que hagan, mientras permitimos, estamos abriendo puertas, metafóricamente hablando, eso, conlleva a que entren  sin permiso. “Tienes la puerta abierta”  por supuesto en tu espacio entrará todo el mundo sin invitación.  Habrá un momento, en que tendrás  la casa tan llena, que te agotaras de atender a los demás. 

¿Qué pasa entonces? Que no tienes tiempo para ti, ni para tus planes, y ese factor, “tiempo” no tiene vuelta atrás,  no lo devuelven. Aprender a estar acompañado por ti mismo, es lo más sabio. No significa que no tengas a tu gente querida, pero, realmente ¿te merece la pena tanto ruido? ¿Tantas atenciones? Cuando nos sentimos cansados, sin tiempo, mareados de escuchar, lo que nosotros mismos, hemos  decidido, es cuando deberíamos parar.  Te pongo un ejemplo, como cuando empezamos a organizar nuestros armarios, empezar a limpiar, a tirar lo viejo, lo usado, lo que que abulta mucho y no es práctico. Ponernos  en el presente y aprender a soltar, soltar, dejar ir, despedirte, cerrar círculos. Esta es la única forma de poder volver a nosotros, a céntranos en lo que queremos y la única vía que el universo te dará las claves para saber por donde continuar. 


Respira. Quédate solo, sola. Regálate tu espacio. Decide, limpia, cierra círculos y avanza. Tal vez caigas en el  “por qué he perdido tanto tiempo”. Eso ya es pasado. Gracias a todas las situaciones, llegamos  a ser, los seres humanos que somos hoy día, aún así,  no hace falta fustigarse.

Recuerda, agradezcamos por todo lo vivido, y continuamos con nuestro camino limpio, eso, solo, lo puedes hacer tú. Volver a empezar, salir de la isla que ya conocíamos y crear una nueva. ¿Empezamos?  IR